
Mantener la temperatura de la plancha estable (incluso cuando el taller está muy frío)
Si alguna vez has utilizado una plancha comercial, sabrás lo difícil que es mantener la temperatura estable. Estableces la temperatura adecuada, todo parece estar bien… pero de repente alguien abre la puerta del taller o entra un aire frío. De inmediato, la temperatura de la superficie de la plancha disminuye, y los productos que se cocinan pasan de estar en perfectas condiciones a no estarlo.
Es frustrante. Para solucionar este problema, utilizamos un sistema de control por infrarrojos de bucle cerrado, que permite controlar las fluctuaciones de temperatura en tiempo real.
¿Por qué los termostatos estándar suelen fallar?
El problema es que la mayoría de los termostatos son demasiado lentos. Esperan a que la temperatura baje, lo detectan unos segundos después y luego vuelven a activarse. Para entonces, la plancha ya se ha enfriado. Como resultado, se obtiene un patrón de temperatura irregular: arriba, abajo, arriba, abajo.
Nuestros sistemas de infrarrojos no funcionan así. Utilizamos sensores sin contacto que vigilan constantemente la superficie de la zona de cocción. En cuanto la temperatura disminuye, aunque sea ligeramente, el controlador aumenta la potencia de las lámparas. Todo esto ocurre en milisegundos. El resultado es una temperatura constante y estable.
Los componentes detrás de todo esto
Utilizamos lámparas de infrarrojos de onda corta. ¿Por qué? Porque la radiación de onda corta llega más rápidamente al alimento que la de onda larga.
Pero no se pueden encender y apagar estas lámparas a voluntad, ya que eso podría dañarlas. Para evitarlo, las combinamos con controladores PID. Puedes pensar en el PID como el “cerebro” que calcula exactamente cuánta potencia se necesita para alcanzar la temperatura deseada, sin sobrecalentar el producto.
Un consejo: asegúrate de que tu fuente de alimentación pueda manejar esos picos de consumo de energía. Cuando las lámparas funcionan a plena capacidad para compensar la entrada de aire frío, consumen mucha energía. Si tus interruptores no son lo suficientemente robustos, se apagarán.
La única desventaja
La precisión no es gratuita. Dado que los sensores de infrarrojos necesitan tener una línea de visión clara hacia la plancha para funcionar, son sensibles. Si hay grasa o carbonilla en la lente, el sensor deja de funcionar correctamente y las lecturas se vuelven imprecisas. En ese caso, el sistema cree que la plancha está más fría de lo que realmente está, y seguirá suministrando calor hasta que el producto se queme.
La solución es sencilla: incluir un lugar donde el operador pueda limpiar fácilmente la lente todos los días. Un simple paño sirve para mantener el sistema funcionando correctamente.